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Apoyo psicosocial para lograr una vida independiente

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El apoyo psicosocial es fundamental para proporcionar a los chicos y chicas en situación de orfandad y vulnerabilidad las relaciones humanas necesarias para su desarrollo normal. Para ello, se promueve y apoya la adquisición de habilidades para la vida que ayudan a los y las adolescentes en actividades particulares como la escuela, el recreo y el trabajo para, finalmente, vivir de manera independiente.

 

Visitas de seguimiento a domicilio y en la escuela

El proyecto de Jangela Solidaria cuenta con trabajadores sociales y madres cuidadoras. Ambos realizan visitas domiciliarias y escolares para ver si las niñas y niños más vulnerables cuentan con una buena alimentación, asegurar las adecuadas condiciones de la vivienda, higiene, saneamiento y la salud, así como el aprendizaje. Los trabajadores sociales, además, están pendientes de la relación con sus cuidadoras y la familia. Para ello, se hace un seguimiento del crecimiento y desarrollo adecuados a través de las visitas, tomando medidas específicas de seguimiento y/o correctoras en caso de que surjan problemas.

Los trabajadores sociales realizan las visitas de lunes a jueves, reservando los viernes para realizar trabajos de oficina, redacción de informes y documentación. Las mujeres que cuidan a sus hijos e hijas de acogida realizan sus visitas diariamente.

A través de la visita, los trabajadores sociales y las cuidadoras consultan y discuten con las familias sobre temas como las condiciones de alimentación, la administración adecuada del dinero, la educación, la disciplina y personalidad de cada miembro, la higiene personal o el fortalecimiento de la relación existente entre quienes integran la familia y la comunidad en general.

Los trabajadores sociales hacen sus visitas en función de dos categorías: casos ordinarios y casos especiales. Visitan al menos dos veces al mes a los casos especiales y al menos una vez al mes a los casos ordinarios. Las visitas que realizan tanto trabajadores sociales como cuidadoras se hacen en los hogares de los niños y niñas, sus escuelas y, cuando es el caso, en el hospital. En el caso de las zonas rurales, los trabajadores sociales realizan dos visitas trimestrales para asegurarse del crecimiento y el desarrollo adecuados de los niños y las niñas integrantes del programa que viven en estas áreas más alejadas.

 

Madres de acogida

A los niños y niñas en situación de orfandad y vulnerabilidad que no cuentan con familia que viva con ellas, se les da seguimiento a través de madres de acogida que les cuidan. Estas mujeres realizan visitas regulares a la casa de acogida. Desempeñan el papel de defensoras, maestras, consejeras, puente hacia la comunidad y suponen un punto de ayuda, amor, estabilidad, orientación y disciplina que todos los niños y niñas necesitan.

Dado que estas niñas y niños viven en hogares encabezados por menores, tienen una gran necesidad de apoyo psicológico, por lo que durante sus visitas periódicas, estas mujeres desempeñan un papel importante en la satisfacción de estas necesidades. Especialmente los niños y niñas que viven sin compañía adulta se exponen a sufrir diferentes abusos, como los sexuales; o pueden verse obligados a delinquir, o a consumir alcohol y drogas. Las madres de acogida juegan un papel importante en la reducción de este tipo de riesgos mediante las labores de seguimiento que realizan diariamente. También juegan un papel destacado en la higiene de las niñas y los niños a su cargo.

Durante 2018 el programa se ha responsabilizado de 68 hogares encabezados por menores, con un total de  84 integrantes, que han recibido el apoyo de la figura de las madres de acogida. Ellas informan al correspondiente trabajador social de todo lo reseñable sobre los y las menores bajo su supervisión. Esta labor contribuye a tener información clara sobre las niñas y los niños que integran el programa, tanto por parte del trabajador social como de la madre de acogida. Los trabajadores sociales organizan su tiempo con las madres y hablan sobre la situación de cada menor.

 

Asesoramiento para una vida normalizada

El asesoramiento tiene un papel fundamental para ayudar a los y las menores a llevar una vida positiva. Debido al estigma y la discriminación existentes, al trauma de la pérdida de sus progenitores, al padecimiento de enfermedades y a su situación de vulnerabilidad económica, las niñas y los niños en situación de orfandad son susceptibles a diferentes problemas psicosociales, de salud y otros problemas relacionados.

Además, hay menores con enfermedades mentales y/o de comportamiento que las han desarrollado debido a su vulnerabilidad y exposición a diferentes problemas sociales, por lo que los trabajadores sociales les proporcionan asesoramiento específico todos los viernes.

El servicio de asesoramiento se presta especialmente a estudiantes con problemas mentales y psicológicos, porque dichos problemas afectan a sus progresos en todos los ámbitos de su vida, provocando muchas veces el abandono escolar.

Este 2018 se ha dado cobertura a 23 niños y niñas con problemas académicos, de conducta, psicosociales y emocionales. Han recibido servicios de asesoramiento para mejorar su rendimiento académico, llevar una vida estable y lo más normalizada posible, así como para tener una mejor disciplina en su entorno social.

 

Clubes para fortalecer la relación entre menores

Es de vital importancia aumentar la autoconfianza de estas niñas y niños a través de la creación de un ambiente favorable en el que puedan mejorar sus talentos innatos además de su educación formal. Para ello se establecieron en años anteriores cinco clubes, que permanecen activos. En 2018 participaron en sus diferentes actividades 271 niños y niñas del programa, así como 83 niños y niñas ajenas a él, de tal manera que se fortalece la interacción social entre niños y niñas en diferentes situaciones de vulnerabilidad.

Los clubes son el Club de los Derechos del Niño, el Club de Lucha contra el VIH/SIDA, el Club del Medio Ambiente y dos clubes de fútbol. Cada uno ha establecido su propio plan de trabajo y elige sus dirigentes. Para coordinar las actividades de los clubes, se asigna un trabajador social del personal existente a cada club. Todos los sábados cada agrupación presenta un espectáculo, poemas, obras de teatro, bailes, concursos de preguntas y respuestas u otros productos educativos o de entretenimiento.

El Día del Niño Africano y el Día Mundial de la Lucha contra el VIH/SIDA se celebran con la participación activa de los clubes del programa.

Como es habitual, se celebraron también torneos deportivos, en esta ocasión con más de 90 participantes, que se agruparon en seis equipos. También participó en dichas agrupaciones personal de WSDP, con el fin de crear amistades y espíritu de equipo también entre sus integrantes.

Este torneo creó la oportunidad para que las niñas y los niños fortalecieran su relación. Para los tres primeros equipos clasificados del torneo hubo un premio económico y deportivo, y un total de 23 participantes están jugando actualmente en la liga municipal.

 

Habilidades para la vida

Se ha comprobado que la preparación para la vida activa es muy importante para los niños y las niñas que se integran en el proyecto de Jangela Solidaria, y hay que dotarles de todas las aptitudes necesarias para superar los problemas que vayan a enfrentar en su vida cotidiana.

Teniendo esto en cuenta, los trabajadores sociales, después de haber tomado en cuenta la preparación de formadores en habilidades para la vida, capacitaron a 60 adolescentes entre 8º grado y universidad y a 45 niñas en situación de orfandad de entre ocho y doce años.

La formación ha sido realmente útil para la superación de los desafíos que enfrentan a diario estos chicos y chicas. Se centró en desarrollar habilidades para el manejo de aspectos como el tiempo, el estrés, la ira, la ansiedad, la resolución de problemas, la toma de decisiones, la comunicación, etc.